El centro de la capital serbia vivió un clima de alta tensión debido a la presencia de jóvenes violentos, 6.000 según la policía, que durante horas intentaron en vano acercarse a la marcha de homosexuales.
Toda la mañana y las primeras horas de la tarde estuvieron marcadas por los actos de vandalismo y los violentos enfrentamientos entre la policía y los grupos homófobos. Los jóvenes lanzaron piedras, cócteles molotov y otros proyectiles a la Policía, que respondió con gases lacrimógenos y cargó varias veces contra los grupos que se dispersaban corriendo.
Los enfrentamientos dejaron 124 heridos entre los policías y 17 entre los manifestantes, anunció el Ministerio del Interior. En total, 207 personas fueron arrestadas y 100 fueron puestas bajo custodia policial, informó la Policía.
«La caza ha empezado» y «muerte a los maricones» eran algunas de las consignas gritadas por los agitadores.
Un grupo de elementos incontrolados vandalizó la sede del Partido Democrático (DS) del presidente serbio Boris Tadic, provocando un incendio que fue rápidamente controlado. Mientras tanto, otros prendían fuego a los contenedores de basura y rompían los cristales de los coches.
Un muy fuerte dispositivo antidisturbios, formado por 5.600 policías, logró hacerlos retroceder después de haber cerrado el barrio donde se desarrollaba la Gay Pride, precisó el ministro de Interior, Ivica Dacic. «El Estado está dispuesto a luchar contra los ‘hooligans’ y los vándalos que amenazan la seguridad de los ciudadanos», afirmó Tadic.
Es la primera marcha del orgullo gay que se celebra en Belgrado desde la de 2001, que desembocó en actos de violencia por parte de grupos ultranacionalistas e hinchas de equipos de fútbol. La Gay Pride del año pasado fue anulada por amenazas de esos sectores.
La marcha del domingo, que desplegó su bandera arco iris, reunió a un millar de personas que desfilaron sin incidentes en un perímetro restringido de la ciudad.
«Se trata de un primer paso. Nos espera un largo camino, pero estoy feliz de que esto (la Gay Pride) tenga por fin lugar», declaró una participante, Sara. «Después de haber vivido en el miedo, necesitábamos esta marcha para ser visibles. Estar rodeados de policías no es ideal, pero (la Gay Pride) es una primicia. En 10 años, tal vez, las cosas sean diferentes», considera Nikola, otro participante.






