La familia del boliviano Carlos Mamani, atrapado junto a 32 compañeros chilenos en un yacimiento del norte de Chile, se mostró ayer «muy alegre» por la decisión del presidente de su país, Evo Morales, de asistir al rescate de su compatriota.
«A mí me parece muy bien, porque Evo Morales, cuando compromete cumple. Voy a sentirme muy alegre porque va a venir al rescate», comentó Johnny Quispe, suegro de Carlos Mamani, que espera en la mina San José el inminente salvamento de su yerno.
Promesa. Johnny Quispe y la esposa de Mamani, Verónica Quispe, se entrevistaron el 7 de septiembre en La Paz con Evo Morales, quien se comprometió a prestarles ayuda «en todo momento», sobre todo cuando el minero sea rescatado. «Ofreció cooperación para Carlos Mamani, pero también para mí, porque casi soy la víctima», explicó Quispe, que a punto estuvo de fallecer en el derrumbe en la mina.
Johnny trabajaba junto a su yerno en el yacimiento San José y en el momento en que se produjo el derrumbe salía del yacimiento al volante de un camión que sacaba agua desde las profundidades de la mina.
«Yo salía manejando cargando agua desde el último nivel, me metía hasta los lugares más peligrosos. Salí unos minutos antes y casi me quedé atrapado entre las piedras. El polvo venía detrás de mí».
Quispe, que desde hace 20 años vive en un continuo ir y venir entre Chile y Bolivia, aún no tiene decidido si después de esta experiencia regresará definitivamente a su país.





