El rescate de los mineros de la mina San José, en el norte de Chile, dejó secuelas en el comportamiento de esa industria en varios países de América Latina. En México, por ejemplo, revivió memorias difíciles acerca de la mina Pasta de Conchos el 2006, donde murieron 65 personas.
Los familiares de las víctimas de Pasta de Conchos piden que se reabra la investigación del caso y se busque recuperar los restos de los fallecidos.
En Ecuador también acaba de ocurrir un accidente minero que dejó cuatro fallecidos mientras que en Bolivia esta semana murieron otros dos. BBC Mundo presenta cómo el público ha puesto la lupa sobre la seguridad en el sector minero de estos dos países a raíz de lo ocurrido en Chile.
En Ecuador, el viceministro de Recursos Naturales No Renovables, Carlos Pareja, dijo a Paúl Mena de BBC Mundo que lo ocurrido, tanto con los 33 mineros en Chile, como con los cuatro mineros que el viernes quedaron atrapados y murieron en una mina al sur de Ecuador, ha impulsado la necesidad de hacer una revisión sobre cómo se desarrolla la minería, más allá de comprender los riesgos que implica esta actividad productiva.
«Estamos claros que la minería es una tarea de altísimo riesgo. No necesariamente algo tiene que estar mal para que este tipo de incidentes ocurran. Sucedieron en Chile, hace pocos días en Colombia, ahora en Ecuador. Lo que tenemos que hacer es tratar de minimizar el riesgo», señaló Pareja.
En ese sentido, el viceministro manifestó que las autoridades ecuatorianas procederán a inspeccionar el funcionamiento de las minas entregadas en concesión a empresas privadas y buscarán regular la minería informal que opera en varias zonas del país.
En Potosí, durante la última semana, dos jóvenes perdieron la vida en los socavones y pasaron a engrosar las estadísticas de los accidentes con saldos fatales dentro de las minas del país, informó Mery Vaca, colaboradora de BBC Mundo en Bolivia.
El aire limpio es uno de los bienes más preciados y escasos de las minas. Precisamente, fue aire limpio lo que le faltó a Raúl Reynaga, de 17 años, cuando estaba dentro del legendario Cerro Rico de Potosí, donde murió por aspirar monóxido de carbono.
Los hundimientos, caída de rocas, mala manipulación de dinamita y la ausencia de medidas de seguridad son también causantes de accidentes en las minas. Ese fue el caso de Armando Mamani, de 25 años, quien murió aplastado por la carga que llevaba en la mina San Andrés de Potosí.
No existen estadísticas oficiales sobre los accidentes en las minas, pero un recuento de la prensa local indica que sólo en el Cerro Rico de Potosí, 21 obreros han muerto entre 2009 y 2010. Debido a esos hechos y a raíz de los últimos accidentes registrados en Chile, Ecuador y Colombia, los dirigentes del sector han pedido al Gobierno, a los empresarios y a los socios de las cooperativas que implementen medidas de seguridad para mejorar las condiciones de los mineros.
El ministro de Minería, José Pimentel, tras la muerte de dos mineros esta semana en Potosí, lamentó el hecho, pero trasladó la responsabilidad al Ministerio de Trabajo y a las cooperativas mineras. «Lamentamos la muerte de esos dos mineros. Este hecho está demostrando que hay deficiencias, en ese sentido creo que el Ministerio de Trabajo debería tener un carácter mucho más coercitivo para hacer respetar la Ley de Higiene y Seguridad Industrial en todos los operadores mineros», dijo el ministro.
El sector en Bolivia
Gobierno
El ministro de Minería, José Pimentel, trasladó la responsabilidad al Ministerio de Trabajo y a las cooperativas.
Mineros
El senador y cooperativista minero Andrés Villca exige a las autoridades que capaciten.
La fama agobia a los mineros
Una semana después de ser rescatados del fondo de una mina en Chile, los 33 mineros viven aún los ecos de la mediatizada experiencia, pero algunos comienzan a quejarse por la sobreexposición e incluso uno de ellos señaló que estaba mejor dentro del yacimiento donde quedó encerrado por 69 días.
«A veces pienso que estaba mejor dentro de la mina, porque esta situación me tiene muy nervioso y no puedo dormir bien», declaró Omar Reynaga, de 56 años, a El Mercurio, demostrando su hastío por el frenesí mediático que se ha generado tras su rescate.
De vivir en un ambiente protegido al interior de la mina San José —comparado con el útero materno—, los mineros pasaron entonces a experimentar los rigores de la fama, con cientos de cámaras de televisión apuntando constantemente sobre ellos y poco espacio para descansar, como les recomendaron los sicólogos que los trataron.
Si bien hay algunos que parecen gozar con el momento, muchos ya se declaran cansados del asedio mediático.






