El ex canciller y ex viceprimer ministro iraquí Tarek Aziz, la principal figura del Gobierno de Sadam Husein durante más de dos décadas, fue condenado a morir en la horca. La condena fue emitida por un tribunal supremo penal creado para enjuiciar a los representantes del régimen anterior, pero no es firme porque puede ser recurrida en apelación.
De hecho, en caso de ser ratificada por el tribunal de casación, la decisión final queda en manos del Consejo Presidencial, integrado por el jefe de Estado y los dos vicepresidentes, que de por sí están con un mandato interino.
Además de Tarek Aziz recibieron la misma pena capital cuatro representantes del régimen de Sadam Husein, dentro de una causa en la que fueron procesadas veinte personas. Las sentencias fueron dadas a conocer en directo por la televisión pública, estando presentes los acusados.
La causa está vinculada con la persecución decretada en los años 80 en Irak contra militantes y dirigentes de partidos religiosos, que afectó especialmente a políticos chiíes. Aziz, de 74 años, que sufre de diabetes, hipertensión y otros males, conoció la condena impertérrito, ayudado por auriculares para oír mejor.
Las sentencias se conocieron mientras Irak intenta digerir los informes desvelados el pasado fin de semana por WikiLeaks, que han sacado a la luz presuntas torturas y detenciones arbitrarias del Gobierno presidido por Nuri al Maliki.






