Como se sabe, los mercados reaccionan con el bolsillo, no con el corazón, frase que en Argentina hizo famosa un político a fines de la década de los 80. A sólo horas de que se anunciara el fallecimiento del ex presidente Néstor Kirchner, se sabía que el riesgo país de Argentina bajaba y subían los precios de los bonos y las acciones de empresas argentinas en Wall Street y otras bolsas, reporta BBC Mundo.
A pesar de que con el gobierno de su esposa, Cristina Fernández, la economía está creciendo a más del 9%, que hay superávit fiscal y comercial, y en el Banco Central las reservas superan US$ 50.000 millones, los mercados celebraron lo que perciben como el comienzo del fin del kirchnerismo.
«Es un hecho positivo para los bonos y el panorama económico porque le da más posibilidades a la oposición, que es más responsable a nivel fiscal y más amistosa hacia el mercado», le dijo al Financial Times Douglas Smith, jefe de investigación de América Latina del Standard Chartered.
La discrepancia entre los datos macroeconómicos argentinos y la percepción de los mercados es curiosa. Según indicó a BBC Mundo Peter West, jefe de investigación de un fondo de inversión, Pam Global Investment, en Londres.
El futuro del estilo Kirchner, en duda
Con la muerte de Néstor Kirchner puede morir también el movimiento conocido como kirchnerismo, un importante sector peronista, que ocupa el poder desde 2003 y que ha protagonizado una recuperación económica y social del país.
Sus críticos, incluso algunos de quienes le acompañaron en sus primeros años, le han acusado de basar ese crecimiento en un fuerte subsidio al consumo y en descuidar el fortalecimiento de las instituciones democráticas, así como de estar obsesionado por el control de los medios de comunicación.
Sus partidarios, por el contrario, acentuaban el alcance de su política de derechos humanos y los mecanismos de protección social. Lo que es indudable es que Kirchner no abandonó la escena política cuando cedió el 2007 el bastón presidencial a su propia esposa.
Como presidente del Partido Justicialista, Néstor Kirchner siguió representando una fuente de poder, con una versión autoritaria, hasta el extremo de que en muchas ocasiones fue criticado por «pasar por encima» de la Presidenta y de que la oposición llegó a acusarse de actuar como una «pareja presidencial».
Aunque es demasiado pronto para adelantar movimientos, está claro que la desaparición de Néstor Kirchner cambia completamente el panorama, especialmente en cuanto al control del Partido Justicialista.






