La iraní Sakineh Mohammadi Ashtiani, condenada a morir lapidada por adulterio, está en «perfecto estado de salud» y su expediente «sigue su curso», aseguró la justicia, mientras comités de apoyo temían una inminente ejecución.
«Está en perfecto estado de salud, y se halla en la prisión de Tabriz», declaró el responsable de la justicia local, Malek Ajdar Sharifi, citado el miércoles por la agencia oficial Irna. «Al mismo tiempo, su caso sigue su curso a nivel de tribunales de provincia», añadió.
También acusó a los «medios hostiles occidentales (…) de querer crear un ambiente hostil contra la República Islámica de Irán» al publicar «semejantes informaciones», como la de la inminente ejecución de Mohammadi Ashtiani.
«La decisión final aún no ha sido tomada», confirmó en una rueda de prensa en Georgia el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Manuchehr Mottaki. Poco antes, su homólogo francés Bernard Kouchner había indicado que en una entrevista telefónica ayer «Mottaki me afirmó que el veredicto final (…) no había sido pronunciado por la justicia iraní».
Tras EEUU y la Unión Europea el martes, el jefe de la diplomacia británica William Hague exhortó a Irán a anular «ese castigo bárbaro», así como la presidenta electa de Brasil, Dilma Rousseff, y la esposa del primer ministro canadiense Stephen Harper, Laureen.
La presidenta electa de Brasil, Dilma Rousseff, se declaró «radicalmente contraria a la lapidación» de Sakineh Mohammadi Ashtiani, aunque dijo no tener por ahora «ningún estatuto oficial» que le permita intervenir.
Sakineh Mohammadi Ashtiani, de 43 años, fue condenada el 2006 a la horca por su implicación en el asesinato de su marido, y a la lapidación por otros cargos de adulterio el 2007.






