Los países del G-20 dieron ayer algunos pasos hacia un compromiso que evite una «guerra de divisas», aunque sin superar aún las importantes diferencias que mantienen por esta cuestión, en víspera de la cumbre de potencias industrializadas y emergentes de Seúl.
«Vamos a orientarnos hacia sistemas de tasas cambiarias más determinadas por el mercado y reforzar la flexibilidad de los tipos cambiarios para reflejar las bases económicas», afirman los países del G-20 en un borrador de comunicado obtenido ayer por la agencia Dow jones Newswires.
A pesar del consenso, los responsables que negociaban el documento final de la cumbre del G-20 que termina mañana no se pusieron de acuerdo en lo que concierne el establecimiento de mecanismos de control de las intervenciones de los países en mercados cambiarios, eje de la «guerra de divisas» que enfrenta principalmente a EEUU con China.
«Cada país se mantuvo pegado a su posición original. No querían un compromiso. El debate fue bastante acalorado», dijo el vocero del comité presidencial surcoreano del G20, Kim Yoon-kyung, al referirse a una reunión de delegados de los ministerios de Finanzas.
EEUU pretende que los países exportadores acepten a través de un acuerdo en el G-20 limitar excedentes y déficits de sus cuentas corrientes a un porcentaje determinado del PIB.






