China está «preocupada» por las maniobras militares conjuntas de EEUU y Corea del Sur que comienzan el domingo, declaró ayer en Pekín un portavoz del Ministerio chino de Relaciones Exteriores.
China se «opone a cualquier acción que mine la paz y la estabilidad en la península» coreana y «expresa su preocupación» frente a esas maniobras, declaró el portavoz Hong Lei, dos días después de que Corea del Norte bombardeara una isla surcoreana de Yeonpyeong en el mar Amarillo.
China sigue sin condenar el ataque de su aliado norcoreano que provocó la muerte de cuatro personas, dos soldados y dos civiles, y numerosas protestas internacionales, pero el portavoz «expresó la pena y el pesar» chinos por las víctimas fatales.
EEUU, que manifestó apoyo total a Corea del Sur, va a efectuar maniobras militares conjuntas con su aliado surcoreano, para las cuales envió al portaaviones «George Washington».
Mientras, Corea del Sur amenazó con tomar fuertes represalias en el caso de otra agresión armada de Corea del Norte, que se declaró por su lado dispuesta a nuevos ataques y culpó a «Estados Unidos y a su marioneta surcoreana» de la espiral de tensión en la península asiática.
Dos días después de los disparos de obuses contra la isla surcoreana de Yeonpyeong —primer bombardeo de poblaciones civiles desde la guerra de Corea (1950-53)—, Corea del Sur prometió una «revisión completa» de su política de respuesta militar, hasta ahora demasiado «pasiva».
El presidente de Corea del Sur, Lee Myung-Bak, severamente criticado ayer por la prensa y los políticos, que consideraron demasiado débil su respuesta militar, aceptó la dimisión de su Ministro de Defensa. Pyongyang disparó 170 obuses hacia la isla de Yeonpyeong: 90 cayeron al mar y 80 sembraron el caos en la isla, matando a cuatro personas, dos soldados y dos civiles.
Corea del Sur respondió con 80 obuses, una represalia considerada demasiado floja por parlamentarios surcoreanos, que hubieran querido que la aviación destruyera las piezas de artillería utilizadas por Corea del Norte en el bombardeo.
Con la intención de paliar esa inquietud y de responder a las críticas, el presidente Lee anunció además un espectacular refuerzo de los medios militares en el mar Amarillo, zona hacia donde se dirigía el portaaviones estadounidense «George Washington».
Estados Unidos, para exhibir su apoyo al aliado del sur, efectuará con éste maniobras conjuntas aeronavales del domingo al miércoles. En este clima de tensión, el ministro chino de Relaciones Exteriores, Yang Jiechi, postergó su visita prevista para hoy a Seúl, oficialmente por un problema de «agenda».
La isla recupera la normalidad
La pequeña isla surcoreana de Yeonpyeong comenzó ayer a recuperar la normalidad con la llegada del primer ferry desde la península, aunque aún es un trasiego de bomberos, militares y vecinos que intentan recuperar lo que quedó a salvo de los obuses norcoreanos.
Corea del Norte, lista para responder
«El Mar Occidental (el Mar Amarillo) se ha convertido en un polvorín donde el riesgo de confrontaciones y enfrentamientos entre el norte y el sur persisten sólo porque EEUU trazó de forma unilateral la línea ilegal de demarcación» entre ambos países, declaró un alto oficial norcoreano, en alusión al final de la Guerra de Corea.
El régimen de la República Popular Democrática de Corea (RPDC), nombre oficial de Corea del Norte, afirma haber respondido a un ejercicio militar organizado por Corea del Sur en esa zona disputada del Mar Amarillo.
«La RPDC, que se preocupa mucho por la paz y la estabilidad en la península coreana, está dando muestras de un autocontrol sobrehumano, pero las piezas de artillería del ejército de la RPDC, que defienden la justicia, siguen listas para disparar», indicó el Gobierno norcoreano. Según Pyongyang, EEUU y su «marioneta belicista surcoreana» comparten la responsabilidad.





