Los gobernantes iberoamericanos cerraron la Cumbre ayer con una doble apuesta: un mecanismo de defensa de la democracia y un fuerte compromiso con la educación.
Con el lema de «Educación para la inclusión social», jefes de Estado y de Gobierno, firmaron ayer más de una decena de documentos. El que más ha dado que hablar es una «Declaración especial sobre la defensa de la democracia y el orden constitucional en Iberoamérica», que establece mecanismos políticos de respuesta ante situaciones de amenaza a los gobiernos democráticos.
«De esta manera no queda ningún foro de los países iberoamericanos en el que se pueda ser miembro si no se respetan los valores democráticos», dijo el canciller argentino, Héctor Timerman.
El Gobierno de Ecuador, del que partió la iniciativa de esta «cláusula democrática», sufrió el 30 de septiembre pasado un intento de golpe de Estado, mientras que en Honduras Manuel Zelaya fue derrocado de la Presidencia el 28 de junio de 2009.
En la rueda de prensa final, el secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, destacó el fuerte compromiso con la educación que significa el plan de acción suscrito en Mar del Plata, que establece metas para un periodo de 10 años, hasta el 2021, entre ellas la plena alfabetización de la región para el 2015.
La Cumbre ha servido de escenario para numerosas reuniones bilaterales o de grupos de países, como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), que trató en Mar del Plata de la sucesión del recientemente fallecido Néstor Kirchner en la secretaría general del organismo, sin tomar ninguna decisión.






