Familiares de muertos y desaparecidos en la dictadura brasileña (1964-85) aplaudieron con emoción el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que condenó a Brasil por los abusos en ese período, una decisión que provocó reacciones encontradas en el Gobierno y el tribunal supremo.
«Es un momento de mucha alegría, porque esa decisión corrobora un trabajo nuestro de más de 30 años», dijo Vitoria Grabois, directora de Tortura Nunca Más, y cuyo padre, esposo y hermano fueron víctimas de los militares.
«Espero que la sentencia de la Corte lleve al Gobierno brasileño a revisar su política», afirmó Grabois, que consideró a Brasil el país más atrasado de América Latina por no haber saldado cuentas con su pasado.






