La Eurocámara marcó con una silla vacía, el mismo símbolo que representó al chino Liu Xiaobo en la entrega del Nobel de la Paz, la ausencia del disidente cubano Guillermo Fariñas en la ceremonia del premio Sajarov, al no haber sido autorizado a salir de la isla.
«Esta silla vacía demuestra cuán necesario es este premio» que cada año homenajea a una figura defensora de los derechos humanos en el mundo, declaró el presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek, señalando el mueble cubierto con una bandera cubana en el hemiciclo, en Estrasburgo, Francia.
«A pesar de que activistas como Guillermo Fariñas son perseguidos (…) su voz no puede ser silenciada: el papel del Parlamento Europeo es difundir su voz», declaró Buzek, quien reclamó la liberación «inmediata» de todos los presos políticos cubanos.
Fariñas, de 48 años, esperó en vano hasta el último momento el permiso necesario para salir de Cuba y viajar a Francia para recoger el premio. En un discurso grabado y retransmitido en el hemiciclo, Fariñas llamó a los europeos a mantenerse firmes con las autoridades cubanas.
«Mi mayor esperanza es que no se dejen engañar por los cantos de sirena de un cruel régimen de comunismo salvaje», cuya «única aspiración» es que la Unión Europea levante la Posición Común, un documento que exige a La Habana avances en derechos humanos y democracia.
En posterior conversación telefónica con la AFP, desde Cuba, Fariñas aseguró que el premio es «para la oposición pacífica y para todos los anticastristas en general, un impulso, un reforzamiento, una demostración de que continúa la intolerancia, el totalitarismo sin cambios».






