Corea del Norte aceptó el retorno de inspectores de la ONU encargados de vigilar su plan nuclear, en un gesto para disminuir la tensión en la península coreana, anunció el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson.
En un comunicado publicado ayer, con ocasión de su visita a Pyongyang, Richardson anunció que el régimen norcoreano aceptó el regreso de los inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) de la ONU, confirmando así la información avanzada por el canal de información continua CNN.
Richardson también reveló que las autoridades norcoreanas aceptaron negociar la venta de barras de combustible nuclear a un tercer país, «como Corea del Sur», discutir la creación de una comisión militar y la puesta en marcha de un teléfono rojo.
El ex embajador de Estados Unidos en la ONU calificó de «muy alentador» que Corea del Norte se haya abstenido de cualquier represalia por las maniobras militares con fuego real realizadas por Corea del Sur en una isla, recientemente bombardeada por Pyongyang.
«Durante mis reuniones en Pyongyang, no dejé de exhortar a Corea del Norte a no responder» a esas maniobras, dijo. «El resultado, es que Corea del Sur ha podido ostentar de su fuerza y que Corea del Norte ha reaccionado como un Estado responsable», dijo.
Corea del Sur disparó en una isla fronteriza
Corea del Sur efectuó breves maniobras militares con fuego real, pese a las amenazas de Corea del Norte, en la isla fronteriza que este último país bombardeó, y se granjeó críticas abiertas de Rusia y veladas por parte de China, temerosos de una escalada bélica.
Pero Corea del Norte pareció dispuesta a aplacar los temores provocados por sus amenazas, dado que la agencia oficial KCNA afirmó, poco después, que el ejército del país comunista, dotado de armas nucleares, consideraba que «no valía la pena» reaccionar a las maniobras.
Los ejercicios militares en la isla de Yeonpyeong comenzaron a las 5.30 GMT y terminaron dos horas más tarde, indicó el ministro surcoreano de Defensa.






