Dilma Rousseff recibirá hoy la banda presidencial de Luiz Inácio Lula da Silva en un acto que marcará la llegada al poder de la primera jefa de Estado de Brasil y también la despedida del líder más carismático y popular que ha tenido el país.
A la ceremonia asistirán los jefes de Estado de Bolivia, Colombia, Chile, El Salvador, Guatemala, Guinea Bissau, Uruguay, Paraguay, Perú, República de Guinea, Surinam y Venezuela, así como el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, y la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton.
Estarán los primeros ministros de Portugal, José Sócrates, de Corea del Sur, Lee Myung Bak, y de Bulgaria, Boiko Borisov, cuya presencia tendrá un simbolismo especial para Rousseff, pues su padre, ya fallecido, llegó a Brasil desde ese país hace 75 años.
Asimismo, asistirá el presidente de Palestina, Mahmud Abás, en agradecimiento a la reciente decisión de Brasil de reconocer al Estado palestino según las fronteras de 1967, que ha sido respaldada por otros países de América Latina y generó críticas en Israel, que en la investidura será representado por personal diplomático.
En la lista de invitados especiales figuran también 11 mujeres que, entre 1970 y 1972, compartieron una celda con Rousseff mientras estuvo presa por sus vínculos con grupos alzados en armas contra la dictadura que gobernaba entonces Brasil.
Los actos comenzarán a las 14.30, cuando Rousseff llegará a la Catedral de Brasilia, situada en el inicio de la Explanada de los Ministerios, una avenida en la que están los edificios del poder público y en cuyo extremo opuesto están la sede del Congreso y el Palacio presidencial de Planalto.
Frente a la Catedral, y si la lluvia que se pronostica para esa hora lo permite, pues de otro modo sería usado un vehículo cerrado, Rousseff iniciará un recorrido por la avenida en un Rolls Royce «Silver Wraith» sin capota, que dejó de fabricarse en 1958 y fue donado a Brasil por la reina Isabel II de Inglaterra en 1953.
En homenaje a la primera mujer elegida para gobernar el país, el automóvil será escoltado por integrantes del cuerpo femenino de la Policía Federal, que se encargarán de mantener a raya a la multitud que se espera para los actos, que se calcula en torno a 20.000 personas, muchas de las cuales ya están acampadas en la Explanada.
El recorrido concluirá frente al Congreso, donde Rousseff prestará juramento ante el pleno bicameral y las delegaciones extranjeras, y pronunciará su primer discurso como jefa de Estado. Se dirigirá luego al palacio presidencial, frente al Parlamento, donde será esperada por Lula en lo alto de una rampa que conduce al interior de la sede del Gobierno. Rousseff subirá por la rampa y Lula entonces le hará una entrega simbólica del Palacio.
Lula vuelve a su cuna obrera
Luiz Inácio Lula da Silva vivió ayer su último día en el poder de la misma manera como lo inició: en una intensa actividad. Tras la entrega del mando, saldrá a pie de la Presidencia y volverá a la ciudad obrera que lo consagró, a su departamento de siempre en Sao Bernardo.






