El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, decidió ayer, en su último día de gobierno, no extraditar a Italia al ex militante de extrema izquierda Cesare Battisti, condenado por cuatro asesinatos allí, lo que fue duramente recibido por el Gobierno italiano.
«El Presidente de la República tomó hoy la decisión de no conceder extradición al ciudadano italiano Cesare Battisti, en base a un informe de la Defensoría General» del Gobierno, señala la nota oficial leída ayer por el canciller Celso Amorim ante periodistas.
«Este tipo de juicio no constituye una afrenta de un Estado a otro», indica la nota. En Italia, fuentes oficiales anunciaron que el Gobierno italiano llamará a consultas a su embajador en Brasil, Gherardo La Francesca.
El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, prometió ayer continuar la «batalla» para obtener la extradición, y calificó el rechazo del Mandatario brasileño de «contrario al más elemental sentido de justicia». Battisti es reclamado en su país, que lo condenó en ausencia por cuatro asesinatos al final de la década de los 70, cuando pertenecía a un grupo extremista italiano.
Tras pasar 14 años en Francia, donde se convirtió en escritor de novelas, Battisti viajó a Brasil el 2004 con documentos falsos, y fue detenido el 2007 a pedido de Italia. El Supremo Tribunal Federal brasileño decidió a favor de su extradición hace un año, pero dejó la última palabra a Lula.





