EEUU entreabrió ayer una puerta para resolver la crisis diplomática con Venezuela, al declarar que el nombramiento de su embajador en Caracas, rechazado de plano por el presidente Hugo Chávez, había quedado «sin efecto» por motivos legislativos.
El embajador nominado, Larry Palmer, pendiente de ser ratificado desde junio pasado, nunca llegó a asumir su cargo porque unas declaraciones suyas al Senado estadounidense fueron rechazadas por Chávez por considerarlas injerencistas. Tras meses de tira y afloja diplomático, el Departamento de Estado lanzó una advertencia la semana pasada al retirarle la visa diplomática al representante venezolano en Washington, Bernardo Álvarez.
«Creo que la nominación de Palmer quedó sin efecto formalmente con el cierre del último Congreso, así que entre los temas que tendremos que evaluar es qué hacer, a partir de los pasos que Venezuela desafortunadamente tomó», declaró el portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, en rueda de prensa.
La secretaria de Estado, Hillary Clinton, conversó brevemente con Chávez en Brasilia el sábado, en la toma de posesión de la nueva presidenta brasileña, Dilma Rousseff.
La conversación fue «muy breve» e «informal», declaró a preguntas de los periodistas Crowley, quien rechazó confirmar si Clinton y Chávez hablaron de los embajadores. «El presidente Chávez la saludó. Ella devolvió el saludo, y a partir de ahí, pues, otros mandatarios se sumaron», explicó.






