Un Parlamento compuesto por las principales fuerzas políticas asumirá sus funciones mañana en Venezuela en un clima de tensión por los poderes excepcionales para legislar concedidos al presidente Hugo Chávez y a las leyes aprobadas por los diputados salientes.
De los 165 diputados de la nueva Asamblea (unicameral), 98 pertenecen al Partido Socialista Unido de Venezuela, de Chávez, y 67 a la oposición.
Esta situación, emanada de las legislativas de septiembre, transforma el panorama vivido desde el 2005, cuando el chavismo era la única fuerza presente en la Cámara debido a que sus detractores no participaron en los anteriores comicios.
«La oposición venezolana tendrá las puertas abiertas de la Asamblea Nacional para discutir ideas», declaró ayer a la televisión oficial VTV el diputado Fernando Soto Rojas, candidato del PSUV para presidir el nuevo Parlamento.
Sin embargo, los diputados de oposición temen que la ley aprobada en diciembre que concede a Chávez poderes excepcionales para legislar por decreto durante 18 meses sobre un amplio abanico de materias, les prive de buena parte de sus atribuciones.
«Será una Asamblea con las alas recortadas, porque no tendrá funciones legislativas importantes en 18 meses», dijo Federico Welsch, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Simón Bolívar de Caracas.





