La enorme cantidad de metano liberado en el Golfo de México, el año pasado, en el peor derrame petrolero de la historia estadounidense, fue ingerida por bacterias en cuatro meses, según un estudio científico publicado el jueves.
El metano representaba 20% de la enorme columna de petróleo que escapó de un pozo roto a 1.600 metros de profundidad frente a las costas de Luisiana, luego de la explosión el 20 de abril de la plataforma Deepwater Horizon, operada por la petrolera BP.
El derrame finalmente fue tapado el 15 de julio. «El metano estaba completamente consumido para principios de septiembre (…) Ocurrió muy rápidamente y eso fue una sorpresa», dijo a AFP el geoquímico David Valentine.






