La flexibilización de los viajes académicos, culturales y religiosos a Cuba, anunciada por la Administración del presidente Barack Obama, marca un hito en la relación bilateral, pero reanima las tensiones respecto al embargo contra la isla.
Los cambios, según analistas consultados ayer por EFE, son parte de la labor de «acercamiento» del Gobierno de EEUU con el pueblo de Cuba, tras la llegada al poder de Barack Obama en enero del 2009.
El 13 de abril de ese año, en vísperas de su primer viaje a América Latina, Obama anunció la primera flexibilización de viajes de cubanoamericanos y del envío de remesas. Ayer dio un paso más y permitió que más estadounidenses puedan viajar a la isla.






