La congresista demócrata Gabrielle Giffords, que hace ocho días sufrió un disparo en la cabeza por un desconocido, ha dejado de estar en situación «crítica», si bien su estado sigue siendo «serio», según el último parte médico.
Los médicos que le atienden en el hospital de la Universidad de Arizona aseguran en el último parte médico, difundido ayer, que la congresista «continúa mejorando» pese a la gravedad de la herida que le causó el disparo.
En las últimas 24 horas los médicos decidieron retirarle el tubo por el que respiraba, a la vista de la mejora que está experimentando tras el grave incidente ocurrido durante una reunión con electores, en el que murieron seis personas y 14 resultaron heridas.
La congresista sufrió un tiro en la cabeza, y la bala le atravesó por completo el hemisferio cerebral izquierdo. Tras la matanza fue detenido Jared Loughner, de 22 años, y que permanece en prisión sin posibilidad de fianza a la espera del juicio.
Según revelaron ayer fuentes de las fuerzas de seguridad a los medios estadounidenses, Loughner se fotografió antes del incidente vestido únicamente con un tanga y posando con un arma.






