El sorpresivo regreso a Haití del ex dictador Jean-Claude «Baby Doc» Duvalier abrió este lunes una gran incertidumbre política en un país en crisis tras las cuestionadas elecciones presidenciales, y devastado por un sismo y una epidemia de cólera. Su esposa, Véronique Roy, había anunciado para ayer una rueda de prensa, que, sin embargo, luego fue cancelada.
El regreso de Jean-Claude Duvalier, presidente de 1971 a 1986 y exiliado en Francia desde entonces, tomó por sorpresa a Haití, sumido en una grave crisis política y humanitaria, a un año del sismo que dejó 250.000 muertos y cientos de miles de damnificados.
Didier Le Bret, embajador de Francia en Haití, explicó a la AFP que ‘Baby Doc’ tiene un billete de regreso a París el 20 de enero. «Espero que lo utilice», añadió Le Bret. Roy comentó a la AFP que «no hay nada fijado», y que «todo es modificable», aunque confirmó que su esposo tiene un billete para el jueves. «Es prematuro decir si regresará a Francia o si se quedará», añadió.
Asimismo, dijo que «ningún responsable del gobierno (haitiano) contactó con él desde su regreso al país». El ex dictador, derrocado por una revuelta popular en 1986 y heredero de su padre Francois ‘Papa Doc’, presidente de 1957 a 1971, se limitó a decir el domingo cuando bajaba del avión: «He venido para ayudar».
Según Osner Fevry, ex secretario de Estado de Duvalier, éste «no habría vuelto sin tomar contacto a un nivel u otro» con el gobierno saleinet de René Préval. Evans Paul, ex opositor a los Duvalier, ahora alcalde de Puerto Príncipe, agrega: «Pienso que Préval está en el origen de esa decisión. Es una maniobra para desviar la atención y provocar, destinada a intensificar la confusión» surgida de la primera vuelta de la elección presidencial.
La segunda vuelta del 28 de noviembre fue aplazada de manera indeterminada y todavía no se ha dado información sobre los candidatos que se enfrentarán. Jean-Claude «Duvalier es un ciudadano haitiano que regresa a su país, está en su derecho», reaccionó el domingo el primer ministro Jean-Max Bellerive. «Sólo espero que eso no complique la situación», agregó.
Por su parte, EEUU está sorprendido por el retorno del ex dictador, indicó ayer un portavoz del Departamento de Estado. «Estamos sorprendidos por el momento que Duvalier eligió para visitar Haití. Añade más incertidumbre al proceso electoral de Haití», dijo el portavoz Philip Crowley en su cuenta de mensajería Twitter.
Las organizaciones de defensa de los derechos humanos exigieron que el ex dirigente sea juzgado. «El regreso de Duvalier a Haití debería servir sólo para una cosa: que se enfrente a la justicia», dijo José Miguel Vivanco, director de la ONG Human Rights Watch para las Américas.
En manos del Consejo Electoral
El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, dijo ayer en Haití que quien determinará los resultados finales de la primera ronda de los comicios de noviembre, será el Consejo Electoral Provisional y que los observadores del organismo sólo hicieron recomendaciones.
‘Baby Doc’, el presidente de 19 años
Nacido el 3 de julio de 1951 en Puerto Príncipe, no parecía estar preparado a sus 19 años para asumir el poder en la primera república negra de América, que desde 1957 estaba en manos de su padre, fallecido el 21 de abril de 1971. Al día siguiente, «Baby Doc» prestaba juramento y se convertía en el jefe de Estado más joven del mundo.
Su pesada figura, sus dificultades para hablar, su timidez, su rostro redondo y su gusto por los uniformes recargados no hicieron de su imagen la de un dictador implacable, ni la de un tecnócrata tercermundista.
Testigo desde sus siete años, cuando su padre llegó al poder por la vía democrática, de todas las intrigas, desgracias, arrestos, ejecuciones sumarias, bombardeos de palacios y de 11 golpes de Estado fallidos, Jean-Claude Duvalier resultó profundamente marcado por la violencia, según sus allegados más íntimos.
«Baby Doc» Duvalier, a quien hasta sus más acérrimos enemigos le reconocen el haber terminado con las desapariciones y ejecuciones sumarias, intentó una tibia liberalización en su país. Pero en el fondo, el régimen no había cambiado: seguía alejado del pueblo, al que jamás se consultó democráticamente, sometido al estricto control de los paramilitares, los «Tontons Macoutes».
Derrocado por una revuelta popular en 1986, «Baby Doc» fue forzado a dimitir por EEUU. Francia aceptó recibirlo de forma temporaria, pero el ex dictador logró permanecer en la Costa Azul.






