Rescatados por helicópteros militares, sobrevivientes de los aludes de lodo y piedras que desde hace una semana sembraron la muerte en la región montañosa próxima de Río de Janeiro, narraron sus días de aislamiento, sin agua y luz, en zonas que aún siguen incomunicadas por tierra.
El municipio turístico de Itaipava, a unos 90 km de Río de Janeiro, sufrió el domingo nuevos deslizamientos que dejaron tres personas sepultadas. Ayer se había convertido en uno de los centros de coordinación de vuelos para rescate de sobrevivientes.
Según la Defensa Civil, en toda la zona montañosa próxima a Río de Janeiro ya se registraron unos 650 muertos, con más de 13.000 desalojados y un número indeterminado de personas que siguen aisladas y no pueden recibir agua, alimentos o medicinas por tierra.
«Nos quedamos aislados en una zona de vegetación, y por suerte nos rescataron con el helicóptero», indicó el agricultor Clorival Sebastiao Filho, de 44 años, quien fue evacuado en la localidad de Santa Rita, próxima a Itaipava, donde perdió a una cuñada y tres sobrinos.
En tanto, Wálter de Carvalho, de 53 años, comía galletitas que le dio un voluntario. «Estábamos hace días incomunicados, y ya pensábamos que nos íbamos a quedar allí. Por suerte, teníamos carne congelada para comer y, finalmente, nos rescataron», dijo poco después de bajarse del helicóptero. De acuerdo con Carvalho, la zona donde vivía fue destruida.






