El presidente de Portugal, el conservador Aníbal Cavaco Silva, fue reelegido para un segundo mandato de cinco años en las elecciones celebradas ayer, que ganó por un 53,5 por ciento de los votos, cuando el escrutinio provisional estaba casi concluido.
Su principal rival, Manuel Alegre, candidato del gobernante Partido Socialista (PS) —el primer ministro es de esta tienda política— logró 19%, y no logró su objetivo de una segunda vuelta. Portugal es una república parlamentaria.
Las elecciones presidenciales, celebradas en medio de la grave crisis económica que vive el país y el temor a que deba pedir ayuda económica externa, registraron una alta abstención, de casi un 53 por ciento frente al 38,74 de los comicios anteriores, el 2006.
En la jornada electoral se produjeron, además, fallos en el sistema informático y en la utilización del carné digital de ciudadano, necesario para votar, que según portavoces de la Comisión Nacional de Elecciones (CNE) pudieron perjudicar el sufragio, aunque el Gobierno aseguró que no fueron las causas de la elevada abstención.
Tanto Cavaco como Alegre y los otros cuatro candidatos que concurrían a los comicios habían exhortado a la población a acudir a las urnas y desafiar el clima anormalmente frío que vive estos días Portugal.
Los cuatro aspirantes con menores posibilidades de ganar, según los sondeos, dieron este domingo una sorpresa, y sumaron más votos de lo esperado, un 26 % en total.
Estos candidatos, procedentes de la izquierda, restaron al final más votos a Alegre que a Cavaco, pese a que su reconocido objetivo común era forzar a una segunda vuelta.
Izquierda pide cambio profundo
El líder del Bloque de Izquierda luso, Francisco Louça, reclamó ayer «un cambio político profundo» para el país, dada la difícil situación por la que atraviesa Portugal, informó EFE.






