El Gobierno de Barack Obama manifestó ayer su «profunda inquietud» ante las protestas en Egipto, que piden la salida del presidente Hosni Mubarak, e instó a El Cairo a respetar los derechos básicos y abstenerse de ejercer la violencia.
La jefa de la diplomacia estadounidense, Hillary Clinton, llamó ayer al gobierno egipcio a «hacer todo lo que esté a su alcance para refrenar a las fuerzas del orden» y le pidió que se comprometa «inmediatamente» a emprender «reformas económicas, políticas y sociales».
«Urgimos a las autoridades egipcias a permitir protestas pacíficas y revertir su decisión sin precedentes de cortar las comunicaciones», dijo Clinton a los periodistas.
Además, ayer se conoció que EEUU podría revisar su ayuda al país árabe, sobre todo militar. Todo depende de la respuesta que las autoridades den a los manifestantes hostiles al régimen.
«Revisaremos nuestra ayuda (a Egipto) en función de los hechos que ocurran en las próximas horas», declaró el portavoz de la presidencia estadounidense Robert Gibbs.






