El presidente estadounidense, Barack Obama, se reunió ayer con el consejo de seguridad nacional para debatir la crisis en Egipto y reiteró su llamado al Gobierno de El Cairo a emprender reformas y mostrar cautela con los manifestantes.
En la reunión que duró una hora participaron el vicepresidente Joe Biden, el consejero de seguridad nacional Tom Donilon y funcionarios de política exterior y seguridad, dijo la Casa Blanca en un comunicado.
Obama «reiteró su oposición a la violencia y su llamado a la cautela; el apoyo a los derechos universales; y el apoyo a pasos concretos para una reforma política integral en Egipto». «Los egipcios no aceptan más el statu quo, ellos esperan que su Gobierno inicie un proceso para instaurar verdaderas reformas», afirmó Philip Crowley portavoz de la diplomacia estadounidense en la red Twitter.
«El Gobierno de Egipto no puede remodelar su gobierno y permanecer inflexible. Las promesas de reforma del presidente Mubarak deben estar seguidas de hechos», añadió. El llamado de EEUU se suma al de Francia, Alemania y Gran Bretaña, que exhortaron ayer a «iniciar un proceso de cambio».
Nicolás Sarkozy, Ángela Merkel y David Cameron pidieron al presidente egipcio «iniciar un proceso de cambio» frente a las «reivindicaciones legítimas» de su pueblo y a «evitar a toda costa el uso de la violencia contra los civiles», el sábado en una declaración conjunta. «Reconocemos el papel moderador que el presidente Mubarak desempeñó durante muchos años en Oriente Medio. Le pedimos ahora hacer prueba de la misma moderación para tratar la situación actual en Egipto», afirmaron.





