Al menos una persona falleció y tres resultaron heridas la madrugada de ayer tras el incendio de un almacén de armas y explosivos en el norte de Venezuela, confirmaron las autoridades, que iniciaron las investigaciones tras controlar las llamas.
El impresionante incendio, visible a una distancia de varios kilómetros, comenzó cerca de las 04.45 locales en un arsenal de la empresa pública CAVIM (Compañía Anónima Venezolana de Industrias Militares), en la ciudad de Maracay (Estado Aragua, norte).
«Está controlado el incendio y las explosiones, ahora viene la etapa de la investigación, de la que no podemos adelantar nada aún», señaló el vicepresidente venezolano Elías Jaua a la tv estatal VTV. Cerca de 1.000 funcionarios y efectivos de las fuerzas armadas trabajaron para sofocar el incendio y garantizar la seguridad de los habitantes. En la tarde se escuchaban algunas detonaciones.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, visitó las instalaciones afectadas y aseguró que «no especularía» sobre el siniestro, aunque consideró que «un incendio allí es extraño, y a esa hora más. Todo indica que el galpón estaba solo, la mañana estaba fresca, son galpones amplios, no tienen sistema eléctrico, pero bueno, todo es posible», comentó.
Chávez lamentó la muerte de una mujer de 46 años, Evelyn Marrero, que «fue atrapada por la onda expansiva» cuando trataba de salir de la zona. Tres personas resultaron heridas tras ser arrolladas por vehículos. 10.000 vecinos del lugar fueron evacuados.
Becarios Bolivianos
Según familiares que se comunicaron con La Razón, en la zona de la explosión en Aragua viven estudiantes becarios bolivianos, los cuales estarían entre los 10.000 evacuados de la zona. A decir de un padre, que no quiso ser identificado, uno de éstos habría salido herido.
La gente evacuada vivía en un radio de cinco kilómetros alrededor de los galpones de CAVIM. Antes de regresar, las autoridades desactivarán las granadas y explosivos que pudieron haber caído en las urbanizaciones. Este medio trató de confirmar sin éxito si hay bolivianos afectados con
funcionarios de la Cancillería.






