La Casa Blanca celebró el relevo en la cúpula del partido gobernante de Egipto tras la dimisión de Gamal Mubarak, hijo del presidente, como responsable del comité político del Partido Nacional Democrático (PND).
El portavoz de la residencia oficial estadounidense Tommy Vietor señaló ayer, en declaraciones a los medios, que Washington está complacido con «cualquier paso que otorgue credibilidad» al proceso de cambio político.
Gamal Mubarak, que se perfilaba en su momento como el sucesor de su padre, Hosni Mubarak, será reemplazado por el senador Hosam Badrawi, nombrado nuevo secretario general y jefe del comité político del PND.
El relevo en la cúpula del partido fue anunciado por el PND en un comunicado. Badrawi reemplaza como secretario general a Safuat al Sharif, uno de los políticos más próximos al presidente Mubarak. El nuevo líder del partido, médico de profesión, integraba el Consejo de Gobierno del PND y también era miembro del Consejo Nacional de Derechos Humanos, un organismo gubernamental.
Los miembros del comité ejecutivo del PND renunciaron en masa este sábado, dijo la cadena estatal de televisión, luego se desmintieron y aseguraron que sigue siendo el líder de ese partido el presidente Hosni Mubarak.
El comité ejecutivo del PND tiene seis miembros, incluido su secretario general. Gamal era el número dos del partido. Pero a pesar de la remodelación de su gabinete y de las masivas protestas contra su régimen de tres décadas, Mubarak sigue presidiendo Egipto y a su partido.
La Casa Blanca se expresó sobre estos movimientos en la cúspide del poder en El Cairo al día siguiente de que a Obama le faltara poco para decirle abiertamente a Mubarak que se fuera. En lo oportunidad sostuvo que el orgulloso «patriota» Mubarak debía escuchar a su pueblo y tomar «la decisión correcta», aunque evitó exigirle explícitamente a ese aliado de larga data de Estados Unidos que deje inmediatamente el poder.
«Vemos esto (las dimisiones) como un paso positivo hacia el cambio político que será necesario, y esperamos medidas adicionales», dijo a la AFP, un funcionario estadounidense bajo condición de anonimato.
CRISIS. El PND llegó a la crisis política que vive hoy Egipto con una imagen muy deteriorada por las denuncias de fraude durante las elecciones parlamentarias de noviembre y diciembre. Sólo ahora, cuando se han generalizado las protestas contra el régimen, Mubarak ordenó que sean revisadas con urgencia todas las impugnaciones presentadas por esos comicios, que dieron al PND una amplia mayoría de la cámara Baja, la que estaba en disputa.
Los resultados oficiales otorgaron al PND 420 de los 508 escaños que se debían cubrir, pero también fueron elegidos como diputados 53 militantes de ese mismo partido que se presentaban como independientes, al margen de la lista oficial.
Obama tenía programada, para ayer, una reunión en el «Situation Room» de la Casa Blanca con todo su equipo de seguridad nacional para informarse sobre la situación de Egipto.
A título personal
«El presidente Hosni Mubarak debe permanecer en el cargo para dirigir esos cambios», dijo a «título personal» el enviado especial para Egipto del presidente norteamericano Barack Obama, Frank Wisner, a una reunión en Múnich, Alemania






