Al menos 59 viviendas han resultado calcinadas y una treintena ha sufrido daños por los incendios que desde el sábado pasado arrasan el oeste de Australia y que han obligado a evacuar a decenas de personas.
El jefe de Gobierno del estado de Australia Occidental, Colin Barnett, declaró el área afectada como zona de desastre natural y advirtió que la situación continúa «extremadamente peligrosa». «El fuego está aún fuera de control, aunque la situación es bastante mejor que ayer».
Los servicios sanitarios atendieron a tres vecinos por inhalación de humo y a un bombero por las heridas causadas por el incendio cuando luchaba contra las llamas. El fuego, que comenzó el sábado en dos áreas rurales cercanas a la ciudad de Perth, se extendió rápidamente debido al calor y a los fuertes vientos causados por el ciclón Yasi.






