Al menos 28 personas, entre ellas 16 policías militarizados y seis policías civiles, fueron detenidas ayer en una operación en el estado brasileño de Río de Janeiro para depurar a agentes acusados de vínculos con bandas criminales.
«Fue un primer paso para extirpar a los malos policías en el estado de Río de Janeiro», afirmó el coordinador regional de la Policía Federal y responsable de la operación, comisario Angelo Fernando Goia, en una rueda de prensa conjunta con el secretario regional de Seguridad Pública, José Mariano Beltrame.
Los responsables de la llamada Operación Guillotina recibieron órdenes judiciales para arrestar a 45 personas, entre ellas 32 policías militarizados y civiles.






