La liberación de dos rehenes de la guerrilla FARC, que se vio frustrada el domingo por el supuesto incumplimiento de los rebeldes, se encontraba en medio de la incertidumbre, a la espera de que el Gobierno analice si autoriza una nueva operación humanitaria para buscarles.
«El Gobierno está a la espera de reunirse con el CICR (Comité Internacional de la Cruz Roja) para recibir toda la información de lo sucedido en la jornada de ayer (domingo) y sólo después de eso se tomará una decisión con respecto a los operativos de liberación», indicó un comunicado de la presidencia colombiana ayer.
Las FARC había prometido liberar el domingo al mayor de la policía Guillermo Solórzano y el cabo del Ejército Salín Sanmiguel. Pero la entrega no se pudo realizar porque los guerrilleros dieron coordenadas erradas del lugar donde serían liberados, dijo el Gobierno. El delegado presidencial en este proceso, Eduardo Pizarro, acusó a FARC de haber «incumplido» el acuerdo para la entrega de los rehenes, aunque dijo que el presidente Juan Manuel Santos no ha cerrado la puerta para esas liberaciones.
«Por el contrario, está dispuesto a hacerlo a pesar del incumplimiento de las FARC», dijo.






