Miles de personas siguen instaladas en la plaza principal de Manamá
Este domingo en Bahréin miles de manifestantes seguían acampando en la Plaza de la Perla de Manamá, la capital, aunque se perfilaba el inicio de un diálogo entre la dinastía sunita de los Al Jalifa y los opositores de este país con población mayoritariamente chiita (otra rama del islam).
La oposición anunció que ve con prudencia el diálogo con el príncipe heredero, Salman ben Hamad al Jalifa, sobre las reformas políticas, aunque aún exige la dimisión del Gobierno, al que acusa de la violenta represión de las manifestaciones de la semana pasada que dejó cuatro muertos.
La Unión General de Sindicatos de Bahréin levantó la convocatoria a un paro general que debió iniciarse ayer por considerar que sus exigencias de retiro del Ejército de la capital y de derecho a manifestar fueron satisfechas.
La presión sobre los Al Jalifa vino también de EEUU, que tiene en Bahréin la base de su Quinta Flota, encargada de proteger las rutas petroleras del Golfo.
La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, urgió a las autoridades de esta petromonarquía a acometer reformas políticas y juzgó «inaceptable» el uso de la fuerza contra la gente.






