El temblor de magnitud 6,3, el más sangriento desde hace 80 años en Nueva Zelanda, causó 75 muertos y 300 desaparecidos. Ocurrió el martes a las 12.51 a 5 km de Christchurch, segunda ciudad del país (340.000 habitantes), y a sólo 4 km de profundidad, lo que lo hizo más devastador.
Los socorristas neozelandeses redoblaron sus esfuerzos ayer para tratar de salvar a los supervivientes atrapados bajo los escombros en Christchurch, pero el estado de algunos edificios no dejaba esperanzas. El primer ministro, John Key, decretó el estado de urgencia a nivel nacional.
Key, que creció en el sur de la isla y se describió como «orgulloso de ser un hijo de Christchurch», prometió que la ciudad será reconstruida. «Hoy, todos los neozelandeses lloran por ti, Christchurch», lamentó.
Los daños materiales provocados por el violento terremoto se valoran en 8.600 millones de dólares, según una estimación realizada ayer por AIR Worldwide, empresa especializada en el cálculo de daños financieros para aseguradoras tras una catástrofe.
Los equipos de socorristas han recuperado 75 cuerpos y unas 300 personas seguían desaparecidas hasta la mañana de ayer, informaron las autoridades.
Una mujer, rescatada luego de 24 horas
Una mujer fue rescatada ayer después de permanecer atrapada durante más de 24 horas bajo los escombros de un edificio de oficinas derrumbado por el terremoto que ha causado al menos 75 muertos al sur de Nueva Zelanda.
Ann Bodkin fue sacada por los equipos de salvamento de las ruinas del edificio PGG en Christchurch, indicó a la Tv local el alcalde de la ciudad, Bob Parker.
Parker añadió que Bodkin, ensangrentada pero que podía caminar, se fundió en un emotivo abrazo con su marido entre los vítores de la muchedumbre congregada en el lugar. Su caso da esperanzas a las familias de las cerca de 300 personas que siguen desaparecidas tras el temblor de 6,3 grados.






