Un grupo de los 33 mineros rescatados en octubre iniciaron una visita a Tierra Santa, que viven como un «privilegio» y una «bendición de Dios», según dijo en Jerusalén su «guía espiritual», José Henríquez.
«Es algo hermoso poder estar donde aquel Dios que no-sotros clamamos allá en la mina nos respondió. Es maravilloso poder estar donde el hijo de Dios vino a rescatar a los que se habían perdido», señaló Henríquez, apodado «El Pastor», después de aterrizar en Tel Aviv para iniciar una gira de ocho días por Israel y territorio palestino.
Henríquez, quien por su apego al cristianismo evangélico asumió durante el encierro el rol de guía espiritual y dirigió los rezos dos veces al día, destacó el carácter especial de la invitación a Tierra Santa.






