Saleh, un aliado clave de Washington en la lucha contra Al Qaeda, arremetió contra el presidente Barack Obama y acusó a Israel y EEUU de «orquestar» las revueltas que sacuden al mundo árabe desde enero. Las sublevaciones «desde Túnez hasta el sultanato de Omán (…) son una tempestad orquestada desde Tel Aviv, bajo la supervisión de Washington», afirmó el Jefe del Estado.
Ayer, tras una jornada de fuerte movilización contra el poder, una fuente oficial anunció la destitución de los gobernadores de las provincias de Adén, Hadramut, Abyán y Lahaj (sur y sureste), además de la de Hodeida (oeste).
Estas cinco provincias, sobre todo la de Adén, son escenario de violentas manifestaciones contra el régimen de Saleh. Los responsables destituidos no fueron reemplazados de inmediato. En Saná, los manifestantes bloqueaban tres calles que conducen a la universidad, epicentro de las protestas en la capital desde el 27 de enero, constató la AFP.
«El pueblo quiere la caída del régimen, el pueblo quiere que se vaya Alí Abdalá Saleh», en el poder desde hace 32 años, gritaban los manifestantes. El Jefe de Estado yemení resiste a las demandas de renuncia formuladas por la oposición y las tribus.
EEUU ve que Al Qaeda e Irán se debilitaron
El secretario de Defensa de EEUU, Robert Gates, estimó que la ola de revueltas en el mundo árabe para forzar reformas democráticas había debilitado a Al Qaeda e Irán.
«Esto reduce a la nada el argumento de Al Qaeda según el cual la única manera de deshacerse de un régimen autoritario es la violencia extremista», dijo. Gates estimó asimismo que las revueltas pacíficas en los países árabes contrastan con el mal ejemplo que ha dado Irán.
«El comportamiento del Ejército en Túnez y Egipto, y salvo un corto período de violencia, en Bahréin, contrastan de manera evidente con la salvaje represión ejercida por los iraníes contra todos aquellos que se atreven a manifestar», dijo Gates.






