Mientras Estados Unidos estudia opciones respecto del régimen de Muamar Gadafi, Gran Bretaña y Alemania instaron ayer a todos los países de la Unión Europea (UE) a no colaborar con el Gobierno de Libia. Ésa es la situación en la víspera de una reunión de los ministros europeos de Relaciones Exteriores consagrada a Libia.
En una carta conjunta dirigida a la responsable de la diplomacia de la UE, Catherine Ashton, los ministros británico y alemán de Relaciones Exteriores, William Hague y Guido Westerwelle, estiman que la crisis en «la vecindad meridional» de la Unión Europea representa un desafío de escala equivalente a la caída del Muro de Berlín.
Los dos hombres, según un reporte de la agencia AFP, piden a la UE que se ponga de acuerdo sobre una declaración que indique que «la UE y sus Estados miembros no trabajarán ni colaborarán con Gadafi y que debe dimitir para permitir una verdadera transformación democrática del país».
Este jueves está prevista en Bruselas una reunión de ministros de Exteriores sobre Libia, y el viernes una cumbre extraordinaria de jefes de Estado y de Gobierno de la UE abordará igualmente la situación en Libia.
Entretanto, BBC se refirió a Estados Unidos en un análisis, en el que consideró que el Gobierno de Barack Obama hace cálculos para evitar un costo político en caso de una intervención o no en el conflicto en Libia.
Desde la administración de Obama insisten en que se están considerando «todas las opciones», pero se espera que la comunidad internacional participe de manera «multilateral» en las acciones que se emprendan.
Hay quienes ven en la actitud presidencial un signo de debilidad. En ese sentido, el diario The New York Times advierte en uno de sus editoriales que «es peligroso hacer amenazas si uno no está preparado para seguir adelante». Desde hace tres semanas, el régimen de Gadafi tambalea por conflictos internos.






