La oposición llamó a los países occidentales reunidos en Bruselas a seguir el ejemplo de Francia, primer país en haber reconocido como «legítimo representante» del pueblo libio al Consejo Nacional de Transición (CNT) formado por los insurgentes en Bengasi (este).
Los rebeldes, que controlan el este, habían avanzado hace una semana hasta Ras Lanuf, pero ayer abandonaban en decenas de vehículos este estratégico puerto del Mediterráneo, machacado durante horas por la artillería. Según fuentes del hospital local, al menos cuatro personas murieron y 35 resultaron heridas en las últimas horas.
Al menos cuatro cohetes impactaron cerca de un hospital, cuyos enfermos fueron evacuados precipitadamente en ambulancias. «Fuimos vencidos. Están bombardeando con obuses y estamos huyendo», dijo un insurgente que se presentó bajo el nombre de Osama.
La televisión estatal proclamó la victoria: «Ras Lanuf fue purgada de grupos armados y en todas las instituciones se izaron banderas verdes», anunció, antes de añadir que el próximo objetivo es Bengasi, la capital rebelde, unos 350 km al noreste.
«¡Estamos llegando!», alardeó el hijo de Gadafi, Seif al Islam, en declaraciones a la televisión libia. «Si quieren apoyar a la milicia, lo pueden hacer. Pero se lo digo ahora: ellos van a perder. Nosotros vamos a ganar», dijo desafiante Al Islam en declaraciones a las televisiones británicas BBC y Sky.
Fuentes médicas habían indicado el miércoles que desde el inicio de la rebelión los combates habían dejado 400 muertos tan sólo en el este del país. En el oeste, las fuerzas de Gadafi reconquistaron el miércoles Zauiya, el bastión rebelde más cercano a la capital (40 km de Trípoli).
Tres periodistas de la BBC que habían sido detenidos el lunes en un retén fueron liberados 21 horas después tras haber sido golpeados y sometidos a simulacros de ejecuciones en un cuartel militar, denunció la emisora británica.
En la misma región fueron detenidos un reportero iraquí del diario británico The Guardian y un reportero brasileño, Andrei Netto, del diario O Estado de Sao Paulo, quien fue liberado ayer después de una gestión de la presidenta Dilma Rousseff.
En Bruselas, la OTAN y la Unión Europea (UE) iniciaron dos días de reuniones para decidir si Occidente acentúa la presión económica y militar contra el régimen de Gadafi.
Una de las opciones más mentadas es la de imponer una zona de exclusión aérea en Libia, con mandato de la ONU, para impedir que la aviación de Gadafi ataque a la población civil. Pero también se barajan opciones de una intervención directa.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, propondrá hoy a sus socios europeos efectuar «ataques aéreos selectivos», indicaron fuentes cercanas a la presidencia en París. La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, dijo que se reunirá con opositores libios durante su viaje a Egipto y Túnez la semana próxima.
Contacto directo con la oposición
EEUU afirmó ayer estar en «contacto directo» con la oposición libia al régimen de Muamar Gadafi, incluso con los miembros del Consejo Nacional de Transición (CNT) formado por los insurgentes en Bengasi. La noticia la dio el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney. AFP
Los rebeldes son reconocidos
El ministro británico de Asuntos Exteriores, William Hague, consideró «interlocutores legítimos» a los miembros del Consejo Nacional de Libia, instancia que agrupa a las fuerzas de oposición al régimen del coronel Muamar Gadafi.
«Son socios legítimos, interlocutores legítimos», dijo Hague en una entrevista con la BBC, en la que no quiso llegar tan lejos como el Gobierno francés, que ayer reconoció a los rebeldes del Consejo como los únicos representantes legítimos del país.
«Nosotros reconocemos Estados y no Gobiernos. Reconocemos a Libia como Estado y cuál es el Gobierno de Libia es algo que tiene que determinar el pueblo de Libia en su debido momento», explicó Hague a su regreso de Bruselas, donde participó en una reunión de la UE para tratar, entre otros temas, la crisis libia.
«Dialogamos y hablamos con ellos (los rebeldes)», insistió el británico, quien aseguró que mantiene contactos con los miembros del Consejo para «preparar el envío de ayuda humanitaria».






