La jefa de la diplomacia europea Catherine Ashton decidió enviar una misión a Bengasi, en el marco de los esfuerzos de «planificación» para responder a la crisis en ese país, indicó su portavoz. Dicha misión, compuesta de miembros del servicio diplomático de la Unión Europea (UE), llegó ayer a la región y debe trasladarse a la frontera entre Libia y Egipto.
En la ruta entre Ajdabiya y Bengasi, azotada por una tormenta de arena, civiles huían hacia el este a bordo de camionetas cargadas de maletas, sacos y colchones. Cuatro obuses cayeron la mañana de ayer a 6 km de la salida oeste de Ajdabiya sin provocar víctimas, indicaron los insurgentes, que aún controlan esta ciudad situada 160 km de Bengasi.
Un oficial de la aviación libia que se pasó a la insurrección indicó que se trataba de incursiones aéreas realizadas por bombarderos Sujoi-24 de fabricación rusa. Bengasi, segunda ciudad del país podría verse amenazada muy pronto por las tropas de Gadafi.
Los occidentales y los rusos, a quienes los rebeldes piden ayuda, sobre todo para impedir al coronel Gadafi que utilice su aviación, seguían concertándose en una reunión del G8, especialmente en lo que respecta a la instauración de una zona de exclusión aérea.
ONU exige poner fin a la violencia en Libia
El enviado especial de la ONU en Trípoli exigió al llegar a Libia el fin de la violencia y el acceso a grupos humanitarios, dijo un portavoz de la organización.
El enviado Abdul Ilah Khatib se reunió con el ministro de Relaciones Exteriores del régimen de Muamar Gadafi y le transmitió las demandas del jefe de la ONU, el secretario general Ban Ki-moon, y de todo el organismo multilateral de un «cese inmediato» de la represión contra la oposición en Libia, señaló el portavoz Farhan Haq.
Entretanto, el presidente de EEUU, Barack Obama, exigió ayer de nuevo la salida del poder de Gadafi, previo a las conversaciones de la secretaria de Estado Hillary Clinton con líderes opositores libios en París.





