«Se trata de un complot extranjero, lo vamos a aplastar, si se trata de un complot interno también lo vamos a aplastar», afirmó.
«Los colonizadores serán vencidos, Francia será vencida, Estados Unidos será vencido, Gran Bretaña será vencida», declaró el «Guía de la revolución» libia, repitiendo: «estamos determinados a aplastar a los enemigos».»El pueblo libio triunfará, la libertad triunfará», subrayó, agregando: «estamos determinados a preservar la unidad de Libia incluso con nuestras vidas».
Gadafi, que hablaba pausadamente, afirmó también que «todo el pueblo libio está listo para combatir para proteger el petróleo». Por la mañana, las tropas de Gadafi seguían ganando terreno y avanzaban hacia el este, un mes después del inicio de una rebelión que se transformó en guerra civil.
Los rebeldes sólo tienen «dos posibilidades: o entregarse, o huir», dijo el coronel Gadafi en una entrevista con el periódico italiano Il Giornale en la que rehúsa cualquier negociación con «los terroristas» aunque prometió no matar a quienes se rendirían.
Disparos de cañones antiaéreos y de artillería pesada se oían anoche en Bengasi, segunda ciudad de Libia y bastión de los insurgentes, comprobaron periodistas de la AFP. El ejército libio había anunciado un poco antes una ofensiva inminente contra esta ciudad.
G8 no logra acuerdo
Las potencias del G8 (EEUU, Rusia, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia, Canadá y Japón) descartaron ayer en París recurrir a la opción militar en Libia, evidenciando sus divisiones frente a Gadafi, aunque prometieron más discusiones en la ONU para adoptar nuevas sanciones. «Estamos de acuerdo en pedir al Consejo de Seguridad que incremente la presión sobre el coronel Gadafi», declaró el canciller francés, Alain Juppé, al final del encuentro cuyas conclusiones escritas no mencionan la zona de exclusión aérea. «Los ministros pidieron a Muamar Gadafi que respete las legítimas reivindicaciones del pueblo libio», dijo Juppé.






