El Gobierno japonés halló restos de yodo radiactivo en el agua corriente de Tokio y de otras localidades, según informó este sábado la agencia de noticias «Kyodo», citando a fuentes gubernamentales.
Además se detectaron altos niveles de radiactividad en leche y en productos agrícolas cultivados cerca de Fukushima, aunque aseguró que la contaminación «no supone riesgo inmediato».
La información contrasta con el último dato del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que recoge que la presencia de partículas de yodo radioactivo sí son perniciosas para la salud en el corto plazo, según el periódico argentino La Gaceta citando a agencias internacionales.
El Ejecutivo de Japón resolvió paralizar la venta de todos los alimentos que provengan de esa prefectura, especialmente de espinaca.
Mientras, este sábado equipos de bomberos japoneses reanudaron el lanzamiento de agua con cañones sobre el reactor tres -el único con plutonio- de la central nuclear de Fukushima, situada al noreste de Japón, para tratar de bajar su temperatura. Está previsto que la operación se prolongue durante siete horas.
Según la televisión nacional «NHK», los bomberos estacionaron frente a la usina un vehículo controlado a distancia. El líquido marino llega por una manguera de unos 300 metros al cañón del camión, que la lanza desde una altura de 22 metros.
Enfriar el reactor es, desde hace días, la prioridad de los operarios, puesto que allí se encuentra una gran cantidad de combustible que puede llegar a incendiarse y a desprender radiactividad.






