Sumi Abe, de 80 años, y Jin Abe, de 16, tuvieron la suerte de encontrarse en la cocina cuando la casa se derrumbó el 11 de marzo. Sobrevivieron comiendo todo lo que tenían en la nevera, sobre todo yogures.
«Mientras buscaban supervivientes, los policías oyeron una voz que pedía auxilio desde una casa en ruinas», afirmó un portavoz policial de Ishinomaki, una de las ciudades más afectadas por la catástrofe. «Entonces vieron a un niño luchar por salir del tejado derrumbado», añadió. Sumi y Jin Abe, «en leve estado de hipotermia», fueron trasladados en helicóptero a un hospital.
Su nieto explicó que se habían quedado «bloqueados» cuando la casa se desplomó por la potencia del sismo de magnitud 9, el peor registrado en Japón. Este rescate infundió un poco de esperanza a los socorristas, que ya no contaban con encontrar supervivientes. De acuerdo con el último recuento divulgado ayer por la policía japonesa, 8.1649 personas murieron y 12.877 siguen desaparecidas. Esa cifra se incrementará, no obstante, según los cálculos de las autoridades locales. La policía local de Miyagi, que es junto con Fukushima e Iwate la provincia más afectada, prevé que sólo en esa provincia el número de fallecidos superará los 15.000.
Más de 600 réplicas han sacudido el territorio de Japón después del terremoto de 9 grados de magnitud en la escala de Richter del día 11 en la costa noreste. Hasta primera hora de la tarde de ayer se produjeron una decena de réplicas, al menos dos en las provincias de Fukushima e Iwate (noreste de Japón) de más de 5 grados de magnitud en la escala de Richter, según informó la Agencia Meteorológica nipona.
El Gobierno asegura que desmantelará Fukushima
Japón cerrará y desmantelará la central nuclear de Fukushima Daiichi tras el accidente que ha afectado estas instalaciones por el terremoto y tsunami del día 11, informó ayer el portavoz del Ejecutivo nipón, Yukio Edano.
Edano aseguró en su comparecencia que «observando la situación objetivamente está claro» que las instalaciones no serán reutilizadas.
La planta sigue sufriendo problemas en la mayoría de sus seis reactores, pese a que las unidades 5 y 6 ya tienen acceso a electricidad para activar sus sistemas de refrigeración, y el reactor 2 fue conectado ayer a la corriente eléctrica a la espera de que pueda ser enfriado con sus bombas de agua. Esto permite cierta tranquilidad en la planta de Fukushima, aunque preocupa el reactor 3.






