El ataque de grupos leales a la monarquía jordana contra manifestantes a favor de reformas en el reino concluyó ayer con un muerto y decenas de heridos en Ammán. Los grupos progubernamentales lanzaron piedras contra los manifestantes después del rezo del mediodía en la capital jordana. La policía antidisturbios separó a ambos bandos y disolvió la protesta con un cañón de agua. Desmantelaron además el campamento que cientos de manifestantes habían levantado la noche anterior en la plaza Gamal Abdel Nasser. Una fuente hospitalaria citada por la agencia France Presse elevó los heridos a 130.
El primer ministro, Maruf al Bakhit, dijo que los choques eran «inaceptables» y acusó a los islamistas de provocar la inestabilidad.
Se trata del incidente más grave desde que a principios de año dieran comienzo las manifestaciones a favor de la democracia y de una monarquía constitucional en el reino hachemí. Las reacciones no se hicieron esperar. Los representantes de las asociaciones profesionales, así como el sindicato de estudiantes, abandonaron la mesa de diálogo nacional impulsada por el Gobierno para acelerar las reformas y se sumaron al llamado Movimiento 24, que convocó a los manifestantes a través de internet.






