El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, ha acudido ayer al tribunal de Milán y ha asistido a puerta cerrada a la vista preliminar del caso Mediatrade, en el que está imputado por apropiación indebida y fraude fiscal. Berlusconi ha llegado al juzgado acompañado por su médico personal Alberto Zangrillo.
Un grupo de unos 40 seguidores, convocados por SMS y que según afirman diversos medios han cobrado 20 euros y un bocadillo por asistir, han recibido al primer ministro con aplausos y gritos de «Silvio, Silvio», y se han enfrentado con detractores de Berlusconi, que le han pitado al llegar.
Hora y media después, al abandonar el palacio de Justicia, el primer ministro ha parado el coche oficial, se ha subido al estribo y ha saludado a los congregados: «Ha ido todo bien, muchas gracias a todos, volveré». Una pancarta desplegada por la claque afirmaba: «Fuera la política de los tribunales de Justicia».
Las televisiones no han podido grabar la comparecencia del primer ministro ante los jueces, la primera desde que el 2003 asistió a una vista del caso SME (en el que fue acusado y absuelto de sobornar a un juez: fue condenado su abogado Cesare Previti).
Aquella vez, Berlusconi se negó a responder a las preguntas de la fiscal Ilda Boccassini y se marchó de la sala alegando que debía recibir a un mandatario extranjero. Al día siguiente, su Gobierno aprobó el primer escudo judicial.






