El diario Clarín, el más vendido de Argentina, salió ayer con una portada en blanco en protesta por el bloqueo a su planta que el domingo le impidió su distribución en Buenos Aires y sus alrededores. El periódico aseguró que el bloqueo, que también sufrió el diario La Nación, constituye «un apriete para que no se hable de corrupción» gubernamental y «una lesión a la democracia».
Dijo que fue blanco de grupos «kirchneristas», como se llama a seguidores del fallecido ex presidente Néstor Kirchner, esposo de la jefa de Estado, Cristina Fernández, y activistas afines a Hugo Moyano, líder de la Confederación General del Trabajo (CGT), la mayor central sindical.
En este sentido, denunció «la omisión cómplice» del Gobierno al no impedir los bloqueos que afectaron a ambos diarios y que fueron llevados a cabo por trabajadores de Artes Gráficas Rioplatenses, firma del grupo Clarín, quienes denuncian la «persecución» de sus delegados sindicales.
«Los fascismos, sean del color que fueren, persiguen el control de los medios y la manipulación informativa», señaló Clarín en una editorial. La asociación de la prensa advirtió que los bloqueos a Clarín y La Nación hizo que el país viviera el domingo «uno de los días más oscuros para la democracia».






