La negativa del presidente saliente de Costa de Marfil, Laurent Gbagbo, de ceder el poder al mandatario electo, Alassane Ouattara, ha desembocado en violentos combates que han dejado al menos 462 personas muertas desde diciembre y un millón de desplazados.
La violencia ha recrudecido en los últimos días y ha cambiando rápidamente los equilibrios políticos y militares en el terreno. Las Fuerzas Republicanas de Costa de Marfil (FRCI) favorables a Ouattara están «a las puertas» de Abiyán, la antigua capital y la ciudad más poblada del país, con más de cuatro millones de habitantes y considerada hasta el miércoles como «inexpugnable» por los partidarios de Gbagbo , informa El País.
Ouattara, reconocido por la comunidad internacional como vencedor de las elecciones presidenciales de noviembre pasado, justificó en su discurso la ofensiva lanzada desde el lunes por las Fuerzas Republicanas de Costa de Marfil (FRCI).
Esa ofensiva ha permitido tomar el control de las principales ciudades tales Yamusukro, la capital política, San Pedro, el mayor puerto exportador de cacao del mundo, indicó Ouattara, informa EFE.
Según el presidente electo, las FRCI han decidido restaurar la democracia y hacer respetar el voto del pueblo y han sido acogidos con alegría en todas las ciudades recuperadas en manos de las fuerzas leales al gobernante actual del país, Laurent Gbagbo, que se niega a entrega el poder a Ouattara.
«Hoy las FRCI están a las puertas de Abiyán», aseguró, llamando a «todos aquellos que aún están indecisos» a unirse a las fuerzas republicanas.
La comunidad internacional ha pedido el cese de la violencia y la salida de Gbagbo y Francia ha desplegado sus tropas en la costa de Abiyán, según Reuters. Además, el jueves el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por unanimidad una resolución que contempla nuevas sanciones contra Gbagbo por su negativa a abandonar el poder.
Las últimas informaciones apuntan a disparos de artillería pesada en el centro de la ciudad, y aseguran que hay soldados pro Gbagbo apostados cerca del palacio presidencial, según testigos que cita la agencia británica, informa El País.
Además, unos 5.000 presos de la mayor cárcel del país, también en Abiyán, han escapado tras un tiroteo, supuestamente entre activistas a favor de Ouattara y los funcionarios del centro.
En un discurso retransmitido por radio y televisión, Ouattara ha asegurado que «a pesar de los llamamientos a Laurent Gbagbo y su entorno para una transferencia pacífica del poder, la única respuesta a esta mano extendida ha sido la violencia». Ha hecho un llamamiento a que los militares fieles a Gbagbo se unan a sus fuerzas y por tanto a la «legalidad». Varios generales del expresidente ya han seguido su recomendación, según AFP.
Frente al avance militar de su opositor, Gbagbo ha pedido un alto el fuego inmediato. Un portavoz del mandatario saliente dijo ayer que el Ejército ha adoptado una estrategia de retirada táctica, pero advirtió de que podría usar su «derecho legítimo de defensa».
La lucha por el control de zonas estratégicas deja un creciente número de víctimas entre la población civil. Casi un millón de personas han huido de sus casas por la violencia, la mayoría en Abiyán, y por lo menos 462 personas han muerto desde diciembre, según la ONU.
Los últimos de los que se tiene conocimiento son 10 civiles abatidos en Abiyán por fuerzas de Gbagbo cuando participaban en una manifestación a favor de Ouattara, según un informe de Naciones Unidas. Cruz Roja Internacional ha alertado hoy de que la situación humanitaria sigue deteriorándose, y ha pedido 17 millones de euros para atender a los desplazados.






