La acusación contra Humala surge de los asesores de imagen brasileños que apoyan al candidato en su campaña hacia la elección presidencial del domingo.
La prensa local señaló ayer que ellos son Luis Favre y Valdemar Garreta, a quienes se atribuye ser miembros del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil, del ex presidente Luiz Inacio Lula Da Silva y de la actual presidenta de ese país, Dilma Roussef.
Humala, quien tiene asegurado su pase a la segunda vuelta electoral -según las últimas encuestas- admitió la asesoría. «Me acaban de confirmar que sí, son ellos y tienen una empresa pequeña, que está trabajando con mi comando de campaña», dijo el candidato, rechazando que ello signifique intromisión foránea.
A cinco días de la elección, la aspirante Keiko Fujimori afronta el recuerdo del autogolpe de su padre, el Alberto Fujimori el 5 de abril de 1992, mediante el cual cerró el Congreso y destituyó a los magistrados del Poder Judicial.
Canales de televisión y diarios rememoran la fecha y señalan que fue el inicio de una etapa de oscurantismo en Perú. Fujimori gobernó entre 1990 y 2000. La aspirante lucha con el Alejandro Toledo y Pedro Pablo Kuczynski por el segundo cupo a la segunda vuelta.
La violencia del narco, gran desafío en Perú
El candidato que gane las elecciones en Perú tendrá un duro desafío durante su mandato: combatir un narcotráfico cada vez más violento en un país que lidera con Colombia la producción mundial de cocaína, afirman analistas, que consideran que la actual campaña electoral no trata a fondo el tema.
«El Estado no ha hecho lo que debió hacer para detener esto», asegura Jaime Antezana, analista en temas de narcotráfico.
En Perú el aumento del narcotráfico «es una combinación del incremento de la demanda en Europa, Asia y América Latina y, por otro lado, la presión que ejerce el Plan Colombia, que le ha permitido a Colombia reducir las hectáreas de coca y la producción de cocaína», agregó.






