Un terremoto de magnitud 7,1 sacudió ayer el área de desastre en Japón devastada hace un mes, desencadenando una alerta local de tsunami que luego fue levantada, según la agencia meteorológica japonesa.
El nuevo sismo —cuya magnitud fue disminuida de 7,4 a 7,1—tuvo lugar a las 23.23 y fue sentido hasta en Tokio, a 400 km más al sur, donde los edificios y las casas temblaron durante varias decenas de segundos.
La Prefectura de Miyagi ya había sido afectada el 11 de marzo por un sismo de magnitud 9, el más poderoso jamás registrado en Japón, seguido de un tsunami que devastó todo a su paso. La catástrofe causó más de 28.000 muertos y desaparecidos.
Los técnicos que luchan para controlar los reactores accidentados de la central nuclear japonesa de Fukushima Daiichi, situada al sur del lugar del nuevo sismo, fueron evacuados temporalmente por precaución, informó la empresa gestora de la planta, Tokyo Electric Power (Tepco).
Un portavoz de la compañía dijo más tarde que el trabajo continuaba sin problemas en la central nuclear y que «no hay información inmediata que indique anormalidades en la central de Fukushima Daiichi».





