Brasil se ha estrenado en Perú como auténtica potencia regional al influir sin tapujos en la victoria del candidato Ollanta Humala en la primera vuelta de las presidenciales. Dos asesores, miembros del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), trabajan desde enero en Lima para moderar el discurso radical de Humala, con el fin de ampliar su base electoral.
Hasta ahora Brasil había sido árbitro en conflictos regionales, como los que hubo entre Venezuela y Colombia, la crisis interna boliviana y el golpe de Estado en Honduras, pero nunca se había implicado directamente en una carrera presidencial extranjera.
Los asesores brasileños Luis Favre y Valdemir Garreta imitaron la llamada estrategia de «paz y amor» ideada por el experto João Santana para los comicios de octubre del 2002 en los que Lula logró la presidencia tras tres intentos fallidos. La táctica fue simple: evitar confrontaciones y propuestas radicales para quebrar la resistencia a la imagen de líder sindical de Lula. Con Humala el trabajo ha sido más duro porque es un ex militar golpista y se le considera un discípulo del chavismo.
«Yo pensaba que Ollanta tenía que comenzar la campaña fortaleciendo su base de apoyo con promesas radicales. Pero los estrategas brasileños dijeron que había que hacer lo contrario, que era necesario reducir la resistencia al proyecto nacionalista. Y tuvieron razón», explica Sinesio López, un colaborador muy cercano a Humala. «Ollanta está lejos de Hugo Chávez. Admira a países como Brasil y Uruguay. Él sería un presidente de perfil similar al de José Mujica en Uruguay o de Lula en Brasil».






