El Gobierno sirio aprobó un proyecto de ley para levantar el estado de emergencia, una de las principales reivindicaciones de las protestas en el país, más de un mes después del inicio del movimiento que se amplificó en los últimos días.
De todos modos, el régimen advirtió que no aceptaría ninguna nueva manifestación en el país, donde otras cuatro personas fueron muertas a balazos el martes cuando las fuerzas de seguridad dispersaron una sentada en Homs (160 kilómetros al norte de Damasco), según indicó un militante de los derechos humanos.
La ley de emergencia cuyo levantamiento aprobó ayer el Gobierno data de 1962 y está en vigencia desde la llegada al poder del Baas en 1963. El presidente Bashar al Asad había prometido el sábado que sería abolida en «una semana como máximo».
La ley de emergencia reduce las libertades, impone restricciones a la libertad de reunión y de desplazamiento y permite la detención de «sospechosos o personas que amenazan la seguridad». El Gobierno también aprobó proyectos de ley para abolir la Corte de Seguridad del Estado y para reglamentar el derecho a manifestar, informó la agencia oficial yemení Sana.





