«La cifra que tengo es de 45 detenidos en Cadereyta», un municipio aledaño a la industrial ciudad de Monterrey, dijo a la AFP un vocero de la Agencia de Investigaciones del estado de Nuevo León.
El funcionario aclaró que los uniformados son investigados como sospechosos de pertenecer a Los Zetas, organización a la que el Gobierno atribuyó el asesinato de las 145 personas exhumadas este mes de fosas clandestinas en el vecino estado de Tamaulipas.
Entre los 45 detenidos hay 17 agentes viales que se les señala como presuntos informantes de Los Zetas en Cadereyta, de unos 86.500 habitantes, cuyo cuerpo policial quedó con sólo una decena de elementos.
El estado de Nuevo León es parte de los territorios del norte de México que se disputan el cártel del Golfo y sus ex aliados de Los Zetas, una organización formada por ex militares de élite. La presencia militar se reforzó en noviembre en Monterrey, corazón financiero del norte de México, y en municipios cercanos ante la ola de violencia que azota esas localidades.
Paralelamente, la Secretaría de Seguridad Pública de México informó de que al menos 68 personas, entre ellas 12 centroamericanos que habían sido secuestrados cuando viajaban en autobús en el estado de Tamaulipas, al noreste, fueron rescatadas por policías.
«Elementos de la policía federal rescataron este 19 de abril a 68 personas, entre ellas 12 indocumentados centroamericanos víctimas de privación ilegal de la libertad», informó un comunicado de Seguridad Pública.
Las víctimas —ocho guatemaltecos, dos hondureños, un salvadoreño y un panameño— estaban retenidas en una casa en Reynosa, ciudad fronteriza con McAllen, Texas, en el sur de EEUU, donde fueron arrestados dos de los secuestradores.
Los rescatados contaron que fueron secuestrados cuando permanecían a bordo de autobuses que viajaban en Reynosa, o en la estación de camiones de esa ciudad, por presuntos integrantes del cártel del Golfo.
En la ruta Reynosa se encuentra San Fernando, donde este mes fueron localizados 145 cuerpos enterrados en fosas clandestinas y donde en agosto de 2010 fueron masacrados 72 migrantes de centro y sudamericanos. Tamaulipas es escenario de una disputa entre el cártel del Golfo y sus ex aliados los Zetas por el control de las rutas de las drogas y otras actividades criminales.
Más de 34.600 personas murieron en México hasta diciembre del 2010, según un conteo oficial que inició en diciembre del 2006 cuando el presidente Felipe Calderón lanzó una ofensiva contra los cárteles de la droga con unos 50.000 militares.
De acuerdo con recuentos de la prensa mexicana en lo que va del 2011, la lucha por el tráfico de drogas ha dejado más de 3.000 muertos, con lo que las víctimas fatales son mas de 37.000 en casi cuatro años y medio.






