Varios miles de personas se manifestaron ayer en Saná para reclamar la salida inmediata del presidente Alí Abdalá Saleh, que insistió de nuevo en su «legitimidad constitucional».
Los protestantes pasaron por el centro de la capital yemení el viernes, día de oración para los musulmanes y en el que se llevan a cabo las manifestaciones de los movimientos de protestas.
Los manifestantes se reunieron para celebrar el «viernes de la última oportunidad», mientras los partidarios del Mandatario se juntaron para consagrar un «viernes de la reconciliación», constató un periodista de la AFP.
Fuerzas del Ejército y de la Policía fueron desplegadas para impedir enfrentamientos entre las decenas de miles de personas de ambas partes reunidas en plazas separadas por varios kilómetros, tal como ha sucedido antes.
Los manifestantes llevaban pancartas en las que se podía leer «A los países vecinos: no a las negociaciones, no al diálogo», haciendo referencia al plan para salir de la crisis elaborado por los países miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG).
La embajada de Yemen en Washington confirmó el jueves que Saleh ha recibido la propuesta de manos del secretario general del CCG, Abdelltif al Zayani.
Zayani propuso «la formación de un gobierno de unión nacional», y el traspaso de poder del Jefe de Estado al Vicepresidente y el fin de las manifestaciones, explicó a la AFP una fuente gubernamental que pidió el anonimato.
«El Presidente presentará su dimisión a la Cámara de Diputados en un plazo de 30 días», momento en el que un presidente interino y el Gobierno de unión llevarán a cabo la organización de una elección presidencial en los siguientes 60 días.






