Después de reprimir el pasado fin de semana a los opositores en todas las ciudades donde ha prendido la mecha de la revolución, provocando un elevado número de muertos aún sin cuantificar, las autoridades de Damasco han redoblado su ofensiva y han sacado a las calles de las ciudades rebeldes al Ejército, la policía y a las temidas brigadas de los shabiha, sicarios civiles a sueldo del régimen. Todo con un único objetivo: sembrar el terror entre la población.
El primer movimiento se ha producido de madrugada. Cientos de soldados, arropados por blindados, han aprovechado la oscuridad de la noche para adentrarse en la ciudad de Deraa, al sur de Siria y epicentro de las protestas contra el régimen de El Asad. En este lugar, escenario de una feroz represión que causó decenas de muertos la pasada semana, se han escuchado tiroteos, según testigos citados por la cadena catarí Al Yazira. Activistas opositores aseguran que por el momento hay cinco muertos y decenas de heridos.
Según varios activistas, los hombres de Asad dispararon contra civiles desarmados y arrestaron a un grupo de residentes. «Hay heridos y detenidos. Y lo están haciendo en todos los lugares donde se han celebrado protestas democráticas. Quieren poner fin a la revolución haciendo uso de la brutalidad», sentenció vía telefónica un participante de las manifestaciones, según El Mundo.
«Las tropas han entrado en la ciudad, acompañadas de tanques y vehículos armados», ha relatado Abdullah Al-Harriri, un activista, a la agencia AFP. «Los hombres están disparando en todas direcciones parapetados tras los blindados», ha explicado. «Se ha cortado la luz y las comunicaciones por teléfono son virtualmente imposibles», ha dicho.
«Ésta es una guerra salvaje, cuyo objetivo es aniquilar a los demócratas de Siria», apuntó por su parte, en un comunicado, la destacada activista de derechos humanos siria Suhair Atassi, acota El Mundo.
«Las intenciones del presidente Asad han quedado claras desde que apareció públicamente diciendo que estaba ‘preparado para la guerra’ en su discurso del 30 de marzo», prosiguió. «Estoy en mi casa, en el barrio de Duma, en Damasco. Venid y detenedme», concluyó.
Blindado
Ocho tanques y dos vehículos armados se han desplegado en las últimas horas en el casco histórico de Deraa, según testigos, que han añadido que los cadáveres han empezado a amontonarse en las calles próximas a la mezquita de Omari. Estos testigos han explicado que los francotiradores se han encaramado a las azoteas de los edificios gubernamentales, desde donde cubren el avance de los soldados a pie, que han efectuado disparos contra varias casas justo después de las oraciones de la mañana. «La gente se esconde en el interior de sus casas. He visto dos cuerpos cerca de la mezquita pero nadie ha podido acercarse a ellos para sacarlos de allí», ha explicado un testigo.
Ante la gravedad de los acontecimientos en Deraa, el régimen ha decidido a media mañana sellar la frontera con Jordania, situada a escasos kilómetros de la ciudad. La noticia la han confirmado fuentes diplomáticas, que han explicado que los dos principales pasos fronterizos, Deraa y Nassib , han sido cerrados al tráfico.
Pistoleros imponen su ley en Damasco
En paralelo a esta incursión del Ejército, la policía y los matones a la orden de El Asad han entrado a primer hora en el barrio de Douma, uno de los focos del alzamiento popular en el centro de Damasco, y han comenzado a disparar indiscriminadamente contra civiles vinculados a grupos de defensa de los derechos humanos. Además, han detenido a decenas de activistas.
«Hay heridos y decenas de detenidos. Las fuerzas de seguridad están repitiendo el mismo comportamiento en todos los escenarios de la protesta. Quieren aplastar la revolución usando una brutalidad extrema», ha denunciado un opositor desde Damasco. Este mismo activista ha asegurado que las comunicaciones con el distrito de Douma han sido cortadas, según le ha podido decir una persona que huyó del barrio antes de que comenzaran los enfrentamientos.
Grupos de derechos humanos aseguran que más de 350 personas han muerto desde que comenzaran las protestas hace cuatro semanas. Y un tercio de esas muertes han tenido lugar en los tres últimos días en los que la represión del régimen se ha disparado.
Una de las líderes de los movimientos pro democracia, Suhair al-Atassi, ha denunciado hoy la «salvaje guerra diseñada para aniquilar a los demócratas sirios». «Las intenciones de Asad son claras desde que el pasado 30 de marzo anunció en un discurso que estaba «preparado para la guerra». Yo sigo en mi casa del barrio de Dummar, en Damasco. Venid y arrestadme», ha asegurado, desafiante.






